1. Lave y desinfecte las guayabas (vea “Lavado y desinfección” en el vínculo “Procedimientos y técnicas”).
2. Ponga a calentar el agua en la cacerola.
3. Escurra las guayabas y quíteles el rabillo. Colóquelas en la cacerola, baje el fuego al mínimo y déjelas precocer por 10 minutos.
4. Una vez que las guayabas se hayan suavizado, lícuelas y regréselas a la cacerola, haciéndolas pasar por el colador chino para quitar los restos de cáscara y semillas. Es importante utilizar un aplastador para exprimir los restos lo más que se pueda.
5. Ponga la cacerola a fuego alto y agregue tres tazas de azúcar junto con el ácido cítrico.
6. Deje que hierva hasta que al revolver se vea el fondo de la cacerola y se escuche un sonido semejante al de la plancha de vapor. Es muy importante agitar en todo momento para evitar que se pegue al fondo y se queme.
7. Una vez que se alcance la consistencia anterior, mezcle la pectina con la media taza de azúcar restante y añada a la mezcla que está al fuego.
8. Vierta la mezcla en el envase de plástico, limpiando las paredes con la pala de plástico, y cubra con un trozo de manta de cielo.
9. Deje reposar por aproximadamente tres días en un lugar fresco y seco para que el ate cuaje. |