Vierta en la olla la leche y, ahí, disuelva la leche en polvo; ponga a entibiar a fuego medio, cuidando que no hierva.
Aparte, en un cuarto de taza de agua hervida, diluya el cloruro de calcio y viértalo en la leche tibia, mezclando con la cuchara; retire del fuego y añada la pastilla de cuajo previamente disuelta en un cuarto de taza de agua.
Deje reposar durante 20 minutos aproximadamente, para que se forme la cuajada.
Al cabo de ese lapso, introduzca un cuchillo hasta el fondo de la cuajada: si sale completamente limpio, córtela en cuadritos de un centímetro aproximadamente (para separar la cuajada del suero). Después, déjela reposar por 20 minutos más, como mínimo. Coloque a fuego bajo y agite con mucha suavidad.
En el recipiente de cuatro litros, acomode la manta -a manera de colador- y, a través de ésta, deje pasar el suero. Anuda la manta, apretando la cuajada.
Después, desate la manta sobre la charola y añada la sal a la cuajada, amasándola ligeramente.
Ponga la cuajada en el colador (que debe estar sobre la charola para que ahí escurra el suero que se desprende), cubra con la manta y sobre ésta, coloque el objeto pesado para prensarla. Deje reposar por hora y media.
Pasado ese tiempo, con las manos limpias, toma el queso y voltéelo para asegurar que escurra todo el suero; tape y vuelva a colocar el peso durante una hora y media más. |